11 Noviembre 2011 - Redacción A.P.E.N.B.

Hidroterapia

Hidroterapia
Contribuir al tratamiento del dolor de espalda (dolor lumbar). Contribuir al alivio de los síntomas de la fibromialgia.

Aliviar los síntomas de la artritis reumatoide, de la artrosis y de los problemas de las articulaciones. Reducir el dolor en el parto. Aliviar los síntomas de las varices. Aliviar la psoriasis. Disminuir los síntomas de la insuficiencia cardiaca crónica. 

Presentación

La hidroterapia es un tratamiento basado en la utilización externa de agua de cualquier tipo (marina, de manantial, mineral o incluso agua corriente), en forma líquida, pero también gaseosa y a temperaturas variables. La hidroterapia incluye los baños, las duchas, los chorros, las compresas, etc.

La aromaterapia y la herboristería a menudo se combinan con la hidroterapia al añadir aceites esenciales o extractos de plantas medicinales en el agua del tratamiento. La sal de Epsom y el vinagre de sidra también son “aditivos” frecuentes.

Las curas termales se practican desde hace mucho tiempo (veáse Una historia antigua como el agua). Si se siguen utilizando es, sin duda, porque otorgan un bienestar a sus usuarios. Pero, ¿qué es lo que produce el efecto terapéutico?, ¿salir de casa?, ¿las vacaciones del trabajo?, ¿los nuevos terapeutas?, ¿una alimentación más sana? ¿el ejercicio? ¿la calidad del aire de los centros situados en el mar o en la montaña? ¿o es la propia hidroterapia?

¿Tratamiento o vacaciones?

 Una cura termal de cualquier cualquer afección suele durar 18 días. A pesar de las observaciones clínicas de los médicos que trabajan en los centros de hidroterapia, la eficacia de estas curas sólo ha sido demostrada parcialmente por algunos estudios científicos.

El Departamento de Medicina Complementaria de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, realizó en 1998 una importante síntesis de los estudios sobre hidroterapia1. Los investigadores concluyeron que los datos no permitían determinar si los tratamientos de los institutos termales eran más eficaces que los realizados en otro lugar, como por ejemplo en una clínica ambulatoria. No obstante, otros estudios publicados hace tiempo han demostrado que en algunos casos, especialmente para los dolores de espalda, las curas termales suponen una ventaja considerable (véase Aplicaciones terapéuticas).

Una historia antigua como el agua
La mayoría de los ciudadanos del Imperio Romano acudían a los baños públicos todos los días. En La India, la purificación física o espiritual mediante el agua siempre ha formado parte de las costumbres. En Japón, los amigos y las familias se reúnen en las fuentes de agua caliente. En los países nórdicos, rusos o escandinavos, los baños de vapor se utilizan desde hace más de mil años, mientras que los amerindios construyen sus chozas de sudación (sweat lodges).

En Occidente, algunas personas volvieron a poner de actualidad estas prácticas a principios del siglo XVIII. En esta época, el médico inglés Richard Russel (1697-1759) instaura en su país la práctica de pasar temporadas en el mar por motivos de salud, ya que confiaba en las propiedades del yodo. El austriaco Vinzenz Priessnitz (1799-1851), hijo de un agricultor, se cura de un golpe recibido en el pecho con compresas de agua fría. Estimulado por el interés que suscita su curación, transforma la granja familiar en una casa de huéspedes y de cuidados.

El monje Sébastien Kneipp (1821-1897), que, parece ser, se curó él mismo de una tuberculosis, juega un papel todavía más importante en el desarrollo de la práctica contemporánea gracias a su concepto holístico integrado. Sostuvo que los cuatro pilares de una buena salud son las plantas (medicinales y aromáticas) el ejercicio, la nutrición y el agua, ya que sus diferentes usos mejoran las capacidades de autocuración del cuerpo. Varios establecimientos de los Alpes todavía ofrecen curas de Kneipp. En Estados Unidos, la popularización de la hidroterapia es debida a un médico tan vanguardista como estrafalario: el Doctor John H. Kellogg (1852-1943), hermano del fabricante de cereales para el desayuno. El Doctor Kellog publicó unos cincuenta libros sobre sus teorías, entre los cuales se halla Rational Hydrotherapy (Hidroterapia racional), en 1903, que creó escuela entre los naturópatas.

La práctica del termalismo y de la talasoterapia llegó a ser popular en Occidente hasta la II Guerra Mundial. Incluso varios Estados europeos decidieron cubrir los gastos de las curas de agua, eso sí, con algunas condiciones. No obstante, los considerables progresos de la medicina han ocultado poco a poco el interés por la hidroterapia. A pesar de ello, la fuerte tradición europea de las curas termales persiste.

En América, prácticamente no hay tradición termal. Los spas y los centros de talasoterapia son bastante recientes, generalmente lujosos, y dan prioridad a la relajación y a los tratamientos de belleza. Así pues, los naturópatas son los que aplican y dan a conocer las múltiples formas de la hidroterapia.

Temperatura, minerales, masajes...

El agua posee dos características que se pueden aprovechar para los ejercicios de rehabilitación: la resistencia uniforme que su masa opone al movimiento y la relativa ingravidez del cuerpo sumergido.

También posee otras cuatro propiedades muy útiles en la hidroterapia: mantiene su temperatura, comunica su temperatura mucho mejor que el aire, transporta los minerales o las esencias vegetales en suspensión, se convierte en chorros, burbujas, corrientes...

Los tratamientos utilizan a menudo el agua caliente y el vapor, ya que permiten aumentar la temperatura corporal. Ahora bien, la idea de crear artificialmente el estado de fiebre –y la sudoración que la acompaña- para tratar ciertas afecciones se remonta por lo menos a la Antigüedad Griega. En la actualidad sabemos que la fiebre sirve para combatir las infeciones. El calor también permite la dilatación de los vasos sanguíneos, disminuye la presión arterial y aumenta el riego sanguíneo de la piel y de los músculos. Gracias al efecto de dilatación, los baños y las compresas de agua caliente ayudan a aliviar afecciones tales como los espasmos musculares, las inflamaciones articulares y los dolores menstruales.

Asimismo, los baños de vapor sirven para abrir los poros de la piel y para eliminar una parte de los residuos del organismo: las sustancias químicas que se absorben por el aire, el agua y los alimentos, así como los residuos tóxicos que generan algunos procesos metabólicos. Esta detoxicación produce un bienestar general. También es útil para el tratamiento de diversos problemas cutáneos.

Al contrario, los baños y las compresas de agua fría sirven para contraer los vasos, lo que produce un alivio instantáneo de la inflamación y del dolor. Se utiliza especialmente para tratar contusiones y hemorroides. Salvo excepciones, el agua fría sólo se utiliza en tratamientos de corta duración y, generalmente, alternándola con tratamientos calientes.

El monje Kneipp clasificó todo tipo de tratamientos alternos según el problema. Los adeptos de la ducha escocesa (caliente, fría, caliente…) afirman que el paso rápido de una temperatura corporal a otra refuerza el estado de salud general.

Sobre los minerales, entre los que se encuentran algunos indispensables para la salud (el calcio, el potasio, el magnesio, el yodo, etc), se piensa que producen efectos beneficiosos al penetrar en la sangre en el transcurso de los tratamientos. Las orientaciones terapéuticas de diferentes institutos termales dependen precisamente de la composición mineral del agua de la que disponen.

Para terminar, mencionaremos que se pueden practicar distintos tipos de masajes mediante los chorros de agua –calmantes o estimulantes-, lo que multiplica el placer, el bienestar y los beneficios. Incluso recientemente han surgido nuevas formas de masaje en el agua: el aquamasaje Veechi y el watsu.

Finalmente, los beneficios de una sesión en un baño flotante son bastante limitados en relación con la hidroterapia, pero sus adeptos aprecian la relajación que provoca.

Aplicaciones terapéuticas

Contribuir al tratamiento del dolor de espalda (o dolor lumbar). Los autores de un metaanálisis publicado en el 2006 se basaron en cinco ensayos clínicos que trataban sobre los efectos de la balneoterapia y de los tratamientos en spa para tratar los dolores lumbares5. El resultado de estos estudios, realizados sobre un total de 454 pacientes, demuestra que los dos tipos de terapia hacen disminuir el dolor.

Un ensayo clínico publicado en 2005 comparó los efectos de dos tipos de balneoterapia: con agua mineral rica en azufre o con agua normal, en 60 personas que sufrían dolores lumbares6. Los individuos recibieron baños diarios de 30 minutos, durante 15 días consecutivos. Los pacientes tratados con agua rica en azufre mostraron mejoras en lo que concierne a la intensidad del dolor, la gravedad de los espasmos, la rigidez de los músculos paravertebrales y la movilidad y la rigidez lumbar. En cambio, los pacientes tratados con agua corriente sólo experimentaron una reducción del dolor.

Contribuir al alivio de los síntomas de la fibromialgia. Los resultados de tres ensayos químicos aleatorios7-9 concluyen que la balneoterapia podría ser beneficiosa al disminuir, entre otros, los síntomas generales, el umbral del dolor y el número de puntos de dolor, y al mejorar la calidad de vida y la capacidad funcional. Además, en estos ensayos, los beneficios se mantuvieron de tres a seis meses tras finalizar los tratamientos.

Los resultados de otro ensayo, publicado en 2005, realizado en 30 mujeres, revelaron que los tratamientos de hidroterapia en spa de baños termales (20 minutos diarios, seis días a la semana durante dos semanas), junto con el tratamiento médico clásico, tenía efectos beneficiosos en el tratamiento de los síntomas generales, la intensidad del dolor, el número de puntos de dolor y la fatiga10. Algunos de los efectos se mantuvieron hasta seis meses después del tratamiento.

Otro ensayo clínico comparó los efectos de un programa de ejercicio en piscina con los de las sesiones de balneoterapia en 50 mujeres durante 12 semanas11. Los dos grupos experimentaron mejoras en los síntomas de la fibromialgia. No obstante, no se observó ninguna diferencia entre los dos grupos, con la excepción del nivel de depresión, que sólo se redujo en el grupo de la piscina.

Finalmente, un ensayo clínico de tres semanas, realizado en 50 mujeres fibromiálgicas, comparó los efectos de sesiones de hidroterapia con los tratamientos de fisioterapia12 Según los resultados obtenidos, los dos tipos de tratamientos produjeron una mejora equivalente de la calidad de vida. Sin embargo, el aumento de tiempo total de sueño ha sido superior para el grupo de hidroterapia.

Aliviar los síntomas de la artritis reumatoide, de la artrosis y de los problemas articulares. Los mecanismos por los que la hidroterapia podría aliviar estos síntomas todavía son desconocidos. Algunos investigadores creen que los beneficios posibles resultarían de una combinación de factores mecánicos, térmicos y químicos14.

Artritis reumatoide. Una síntesis sistemática publicada en 2003 agrupó seis ensayos clínicos15. Aunque la mayoría mostraron que la balneoterapia tenía efectos beneficiosos, los autores mencionan que no se podría formular ninguna conclusión definitiva debido a la poca calidad de sus protocolos. Según los resultados de un reciente ensayo clínico realizado sobre 78 sujetos que padecían una artritis idiopática juvenil, añadir tratamientos de hidroterapia a un tratamiento clásico de psicoterapia no aportaría beneficios suplementarios clínicamente significativos16.

Espondilitis anquilosante. La espondilitis anquilosante es un tipo de artritis que se caracteriza por un ataque de las articulaciones vertebrales. Cuando los tratamientos farmacológicos no son eficaces, intervenciones como la fisioterapia y el ejercicio son la única posibilidad de atenuar los síntomas17 En lo que se refiere a los efectos de la hidroterapia, se han publicado solamente tres ensayos clínicos aleatorios controlados18-20. Estos ensayos, realizados sobre un total de 209 sujetos, dieron resultados positivos. No obstante, será necesario efectuar nuevas investigaciones para poder pronunciarse al respecto con más certeza.

Artritis psoriásica. Únicamente dos ensayos clínicos con un grupo de control han evaluado los efectos de la balneoterapia sobre esta afección de las articulaciones que sufren las personas afectadas de psoriasis21-22. En estos dos ensayos, los sujetos del grupo de control eran sometidos a una exposición al sol y a baños en el Mar Muerto de forma cotidana, mientras que los sujetos del grupo experimiental recibían los mismos tratamientos junto con envolvimientos de lodo y baños de agua rica en azufre. Los autores concluyeron que los beneficios observados hacían suponer que la balneoterapia podría ser un tratamiento útil para complementar los tratamientos clásicos. Sin embargo, añadieron que sería necesario realizar otros ensayos clínicos para validar su eficacia.

Artrosis. Se han publicado algunos ensayos clínicos aleatorios que evalúan los efectos de diferentes formas de hidroterapia (spa, baños que utilizan diferentes tipos de agua, etc.) en sujetos que sufren artrosis de rodilla y de cadera. Los resultados muestran que estos tratamientos podrían producir mejoras en la calidad de vida23-25, la amplitud de los movimientos26, la capacidad funcional25,26, el índice de gravedad de la enfermedad27, así como la disminución de los dolores25,26,28 y de la medicación28. No obstante, la variabilidad de los tipos de tratamiento utilizados y el reducido número de sujetos de ciertos estudios hacen pensar que será necesario efectuar otros ensayos controlados antes de poderse pronunciar con más certeza sobre la eficacia de la hidroterapia.

Reducir los dolores del parto. Según una síntesis sistemática de la literatura científica que agrupa ocho estudios13, las mujeres que se encuentran en la primera fase del parto toleran bien la inmersión en el agua. Asimismo, esta inmersión hace disminuir el dolor y la toma de analgésicos. No obstante, los investigadores han subrayado que se debe interpretar los resultados con prudencia, debido a las diferencias que presentan los tratamientos administrados y el reducido tamaño de la muestra. Además, al ser imposible incluir un grupo placebo, no se puede saber si los resultados deben ser atribuidos a la inmersión en el agua o al entorno en el que se ha realizado la hidroterapia. Independientemente, esta práctica, inócua en mujeres con bajo riesgo de complicaciones, sería una intervención interesante que mejorara el bienestar de las mujeres durante la primera fase del parto.

Aliviar los síntomas de las varices. Solamente se han publicado dos ensayos clínicos sobre las varices. Recientemente se ha realizado un ensayo con un grupo de control de aproximadamente 70 personas29. La combinación de un tratamiento habitual de contención elástica con sesiones de balneoterapia en las que se utilizaba un agua rica en azufre durante 12 días producirían más mejoras que sólo el tratamiento habitual en algunos parámetros relativos a la calidad de vida (dolor, estado emocional) así como en el reflejo venoarterial.

El otro ensayo, realizado en 61 personas, también con un grupo de control, fue publicado en 199130. Los sujetos del grupo experimiental recibieron tratamientos de hidroterapia de doce minutos, alternando agua fría y agua caliente, cinco días a la semana durante tres semanas y media. Los sujetos del grupo de control no recibían ningún tratamiento. Cuando finalizó la experimentación, nada más se observó una reducción del volumen de las piernas y de las circunferencias de los tobillos y de las pantorrillas en el grupo de hidroterapia. Además, más pacientes de ese grupo relataron una disminución de sus síntomas subjetivos como los calabres nocturnos y las molestias al estar de pie o sentados de forma prolongada.

Aliviar la psoriasis. La hidroterapia podría ser útil en dermatología31,32 gracias a sus efectos mecánicos, térmicos y químicos. Algunos estudios33,35 intentan demostrar sus efectos positivos en el tratamiento de la psoriasis, pero se necesitarán estudios suplementarios para poder decidir sobre su eficacia. La presencia en el agua de diferentes minerales y oligoelementos parece ser un factor determinante de los resultados.

Disminuir los síntomas de la insuficiencia cardiaca crónica. Sobre este tema sólo ha sido publicado un ensayo clínico bien controlado realizado en 15 sujetos en el año 200336. Los resultados hacen suponer que un programa de hidroterapia que combine aplicaciones de agua caliente y de agua fría, de hasta 30 minutos al día, mejoraría la calidad de vida y los síntomas de insuficiencia cardiaca, así como sería beneficiosa para la frecuencia cardiaca, ya sea en reposo o como durante el ejercicio. No obstante, serán necesarios otros estudios de más envergadura para confirmar la eficacia del tratamiento y comprender los mecanismos que intervienen.

Contraindicaciones

Teniendo en cuenta su efecto vasodilatador, en algunos casos se desaconsejan los baños calientes prolongados y los baños de vapor, ya que pueden provocar o agravar la migraña, las varices o el acné rosáceo. Además, las mujeres embarazadas o las personas que padecen hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares deberían evitarlos, excepto en caso de prescripción médica.

-Fiebre infantil
Contrariamente a lo que preconizan algunas prácticas, para reducir la fiebre de un bebé, no se le debe dar baños tibio. Esta intervención no sólo es poco eficaz, sino que causa molestias que pueden perjudicar la curación37.

-Cuidado con los microbios
Si el agua no ha sido desinfectada correctamente, en los baños de chorros y otras piscinas caliente puede causar la proliferación de bacterias como el Mycobacterium avium y el Pseudomonas aeruginosa y presentar riesgo de infección. Se recomienda prudencia, tanto en los baños privados como en los públicos.

Práctica

La elección de un establecimiento termal se hace en función de su orientación terapéutica que está determinada en parte por la naturaleza del agua a la que tiene acceso. En cuanto a los tratamientos ofertados, incluyen diversas manipulaciones (masajes, fisioterapia) así como múltiples maneras de “administrar” el agua: baño carbogaseoso, aerosol sónico, ducha con inmersión, sauna, inhalación, hidrodrenaje, etc.

También existen varios establecimientos sin pretensiones terapéuticas, sino que se centran en el bienestar y en los tratamientos de belleza.

Además conviene destacar, que se puede llevar a cabo, una hidroterapia básica, con los elementos que se pueden encontrar en una casa donde se posea una ducha, agua caliente y hielos.

Formación profesional

Propiamente, la utilización del agua en las curas de salud no es una especialidad, aunque sea el ámbito predilecto de algunos sanitarios. Los naturópatas son los profesionales que recurren más a menudo a cualquiera de las formas de hidroterapia.

Existen dos niveles de formación del personal de los establecimientos de hidroterapia.

Un curso de 600 horas aproximadamente dota al hidroterapeuta de las competencias necesarias para recibir y ocuparse de los agüistas, manejar los equipamientos, controlar la higiene y realizar ciertas prácticas bajo la supervisión de un sanitario.

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