Despedimos con el corazón encogido al Prof. José Colastra, quien nos dejó el pasado miércoles 13 de agosto, en el día de San Miguel Arcángel. Se fue con paz y serenidad, como vivió siempre: con la nobleza de un ser humano íntegro y la templanza de quien sabe dejar huella sin alardes, solo con el ejemplo.
Nacido en Madrid en 1953, el Prof. José Colastra fue pionero en la Naturopatía y la Nutrición Ortomolecular en España, con más de cuatro décadas dedicadas a la medicina natural, la bioenergética y el bienestar integral. Su labor trascendió fronteras, llevando su conocimiento a México y Panamá, donde impulsó proyectos de desarrollo sostenible y medicina natural en comunidades desfavorecidas
Su presencia fue constante y luminosa. A través de sus consultas de Nutrición Celular y Medicina del Alma, y sus enseñanzas en programas como “La Maestría del Ser”, Colastra nos inspiró a vivir con conciencia, amor y compromiso con la vida.
Su legado perdura en cada persona que tuvo el privilegio de conocerle y aprender de su sabiduría.
Para quienes tuvimos la fortuna de conocerlo de cerca, el Prof. Colastra fue mucho más que un familiar, un amigo o un compañero: fue un referente, una guía silenciosa que supo transmitir valores fundamentales como la honestidad, el respeto y la entrega. En lo personal, nos deja recuerdos imborrables de afecto, generosidad y compañía sincera. En lo profesional, nos enseñó que el trabajo no solo se mide en resultados, sino también en humanidad, en cómo tratamos a las personas y en la huella que dejamos en cada proyecto y en cada relación.
Colastra combinó como pocos la calidez humana con la responsabilidad profesional. Siempre dispuesto a tender una mano, a escuchar, a aconsejar, a buscar soluciones con calma y con sabiduría. Por eso, hoy no solo despedimos a un ser querido, sino también a un colega admirable, a un profesional ejemplar que supo ganarse el respeto y el cariño de todos los que trabajaron a su lado.
Honraremos tu memoria en cada gesto que hagamos con amor, honestidad y entrega. Porque José no se ha ido del todo: seguirá presente en nuestras conversaciones, en nuestros recuerdos y en cada paso que demos inspirados en lo que nos enseñó.
Tu ausencia nos duele profundamente, pero también celebramos tu vida, porque tu huella queda grabada en cada recuerdo, en cada gesto compartido y en cada persona que tuvo la suerte de conocerte. Nos reconforta pensar que partiste en paz, acompañado de la luz de Dios y bajo la protección del Arcángel, como un símbolo de que ya descansas en un lugar mejor.
Descansa en paz, querido Profesor. Nos dejas con el alma herida, pero también con el corazón lleno de gratitud.
Tu legado, tanto personal como profesional, será eterno.

